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Dantesco & Divino: Crónica del Hell & Heaven 2016

Cuando Dante llega al Infierno, encuentra una inscripción en la entrada con el texto "... abandona la esperanza si entras aquí". Pero este Infierno es distinto. En el Hell & Heaven Metal Fest - el festival metalero más relevante del país - lo demoníaco camina de la mano con lo divino y se permite a los terrenales fluctuar entre Cielo e Infierno, todo en un mismo día.

Todos sabemos que esperar bajo el sol en una fila que no avanza es cosa del Diablo y afortunadamente el acceso al público en general fue ágil y transcurrió sin problema.

En el primer nivel del Infierno nos encontramos con los suecos Amon Amarth, quienes lograron convertir a los asistentes en su propio ejército de vikingos. Iniciaron con su característico sonido poderoso y continuaron con un setlist clásico que dejó satisfechos tanto a fanáticos como a vikingos en entrenamiento y al grito de "Skål" ("Salúd" en vikingo sueco) Johan Hegg invitó a un brindis masivo levantando su cuerno-vaso lleno de alguna bebida espirituosa (presuntamente cerveza) para iniciar "Rise Your Horns" y finalizar su presentación con el clásico "Twilight of the Thunder God". Los nórdicos conquistaron a México.

Amon Amarth nos llevó al Valhalla

Puntos para el Cielo: Algo que mejoró en esta edición fue el sonido en los escenarios principales, que están uno junto al otro y alternan presentaciones. El año pasado, sólo si te encontrabas frente al escenario activo podías apreciar el sonido con buen volumen. En esta ocasión los asistentes que se encontraban en el escenario contiguo disfrutaron de los actos de mejor manera, porque se activó el sonido simultáneo en ambos escenarios. El ambiente de fraternidad entre la comunidad metalera es de lo más destacable, inclusive observamos a personas en sillas de ruedas bailando sin molestias en el mosh pit y a niños pasándola bomba, lo cual nos dio muchísimo gusto. El área destinada a los niños y las actividades paralelas a los conciertos estuvieron excelentes, hubo de todo para todos los gustos.

Puntos para el Infierno: Apenas iniciando la noche fue imposible conseguir bebidas NO alcohólicas. Ya habíamos pasado horas bajo el sol, moviéndonos de un escenario a otro y la cerveza sólo conseguiría deshidratarnos más, además de que uno de mis compañeros de trabajo tiene una condición de salud especial que no le permite consumir bebidas alcohólicas. Entiendo que lo que más se consume en este tipo de eventos son las cheves y está bien, pero ¿en verdad no hay otra cosa para quienes por cualquier razón no podemos o queremos beber alcohol? ¡alguien piense en los niños! (en serio, vimos a muchos niños). Los baños suelen ser un problemas en los festivales y este no fue la excepción. Además, sólo habilitaron una entrada/salida que se encontraba muy lejos del área activa del festival, que hizo aún más agotadora la experiencia y demoró mucho la salida.

Suicidal Tendencies, sin rodeos

La música siguió fluyendo como caída del cielo. Suffocation – los reconocidos padres del Brutal Death Metal – golpearon directo en las almas de los nacidos metaleros, como preparándolos para ser bautizados en la Misa impartida minutos después por los suecos Ghost, en la que Papa Emeritus III convirtió a más fieles satánicos con su liturgia musical Doom Metal uncida por momentos con toques de Rock Progresivo. Después de la Homilía con Satán, dimos un paseo por las ruinas arqueológicas de nuestra adolescencia con la presentación de P.O.D. sólo por el placer de rucochavear a gusto (sí, rucochavear, más ruco que chavo) y la banda correspondió con un setlist festivalero plagado de hits antaños. Minutos después, en el mismo escenario, Suicidal Tendencies armó la fiesta más memorable del festival con el poder que tiene una banda cuando entrega su música cruda, directa y sin contemplaciones. Incitaron al caos y a la liberación borrando la barrera entre público y músicos al organizar un par de mosh pits ¡arriba del escenario! Fue muy divertido ver a los de seguridad – normalmente en su papel prohibitivo - convertidos en catalizadores del desorden mientras ayudaban a subir a la gente masivamente al escenario por indicación de la banda. El Alternative Stage cerró su cartel con Thell Barrio; una propuesta escénica y musical que es claro reflejo de la cada vez más fuerte cultura mexico-gringa pero con alto sentido de identidad mexicana. Su vocalista, Gallero, portaba un Jersey de Fut Americano (un elemento gringo por antonomasia) con el número -43 como clara referencia a los eventos de Ayotzinapa.

Gallero, vocalista de Thell Barrio

Uno de los platos fuertes era la presentación de Twisted Sister en su concierto del adiós. Fue divertida, colorida, llena de esa escencia fosforescente y fiestera de los ochentas. Dee Snider soltó un “por cierto, Fuck Donald Trump” y al presentar a la banda, aprovechó para señalar el origen latino del guitarrista Eddie Ojeda y del bajista Mark Mendoza. La despedida también tuvo su momento de nostalgia para recordar a aquéllos grandes rockeros recientemente fallecidos, particularmente Lemmy Kilmister. El momento más divertido fue cuando interpretaron su famoso himno “We’re not gonna take it”, pero adoptando la versión mexicana “Huevos con aceite”. Twisted Sister pidiendo huevos con aceite al unísono de miles de personas. Nada de despedidas tristes, la Hermana Retorcida nació glam y glam se va.

Twisted Sister: Unos huevos con aceite para los recién jubilados

Rammstein abrochó el festival con una presentación simplemente indescriptible. Como alquimistas expertos, mezclaron Cielo e Infierno usando música y pirotecnia. Como resultado de esta alquimia vivimos el nacimiento de un paraíso de fuego en el que hasta pudimos presenciar el ascenso y descenso de un ángel con alas en llamas. Setlist de hits clásicos como “Du Riechst So Gut”, “Sonne”, “Engel” aderezado con inclusiones para los más fanáticos como “Hallelujah”. Un performance potente, con sincronía perfecta, que deja satisfecho a cualquier espíritu, sea demoníaco o celestial.

Rammstein: Hasta Tláloc respetó a los dioses de fuego

Como el Cielo y el infierno, en esta edición pudimos observar las dos caras opuestas de una misma moneda. Por un lado Suicidal Tendencies reventó al público con sólo música directa, sólida y usando los menores recursos posibles, pero con actitud dominante que apela a lo más primigenio del rock. En la contracara Rammstein nos dejó hechizados con su performance grandilocuente, megalómano, con recursos aparentemente ilimitados que potencian su música convirtiéndola en una experiencia de vida.

En términos generales el Hell & Heaven Metal Fest cumplió muy bien en cuanto a oferta musical, calidad de sonido y producción, pero tiene aún fallos grandes en lo referente a logística y organización (una sola salida al finalizar, nula disponibilidad de bebidas no alcohólicas, baños mal distribuidos, etcétera) que si se corrigen, lograrán colocarse como un festival que alcance el Cielo sin tocar el Infierno. Por lo mientras yo, como Dante, ya estoy en espera de cruzar al siguiente nivel del infierno el próximo año.

Texto y Fotografías por: Einar Mújica (excepto fotografía de Twisted Sister, cortesía del archivo oficial del H&H)

Twitter/Instagram: @eldoctorgeek


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